Mazda está trabajando duro en un nuevo MX-5 que tiene por objetivo capturar el espíritu del modelo original de los años ochenta. Para ello se planea una enorme reducción de peso respecto al modelo anterior y una mejora en las características de conducción para transmitir una sensación pura y simple.
Las herramientas clave para lograr dar con una próxima generación del MX-5 acorde con lo proyectado en las mesas de diseño se basan en las tecnologías SKYACTIV que se centran en la reducción de peso y mejorar la eficiencia aerodinámica para un menor consumo de carburante y conducción más sencilla. Mientras que el actual coche tiene una masa de unos 1.050 kg, los ingenieros de Mazda han informado que se espera que la masa de la próxima generación ronde los 900 kg.
Mazda ha dicho que espera que solamente la carrocería mejorada sea responsable de la pérdida de un 10% de la masa, lo cual no significa pérdida de la rigidez, sino todo lo contrario: al usar acero ligero de altísima resistencia se da una resistencia de material más alta a la vez que se pierde masa.
El propio chasis también será de 10 por ciento más ligero que el del coche actual, gracias a una suspensión y dirección rediseñadas las cuales ofrecen un buen nivel de agilidad a baja velocidad, pero una sensación más segura a altas velocidades.
Con un nuevo modelo más ligero vendrá una gama de motores de menor capacidad (aunque no menos eficientes). Actualmente, el MX-5 es accionado por motores de 1.8 litros y 2.0 litros de aspiración natural que producen hasta 170 caballos. El nuevo coche se espera que utilice un motor turboalimentado de 1,3 litros (cortesía del paquete tecnológico SKYACTIV), aunque también será ofrecido un propulsor atmosférico de 1.5 litros.
Lo malo: tendremos que esperar hasta bien entrado el 2013 para ver a este pequeño deportivo por las carreteras.



